sábado, 25 de diciembre de 2010

Restaurante Terraza La Casa de Salvador - Sangonera La Verde (Murcia).


....Y mañana Navidad. Y hoy ya es Navidad, y despues del atracón de anoche, no apetecía nada preparar algo de comer. Esta vez me convierto en sujeto paciente y he visitado "La casa de Salvador". Un restaurante con terraza, aunque el invierno no invita, en Torreguil, Sangonera la Verde. En la antigua carretera de Mazarrón.

Siendo día de Navidad, bastante tiene con estar abierto. Eso ya es un punto a su favor. Parking cerrado aunque un poco escaso para días como hoy. Columpios para los niños que cuando terminen, no se desesperen esperando a los mayores y una jaula gigantesca con distintos pajaros que llama la atención de grandes y pequeños. Los baños quedan fuera del comedor, por lo que en días de frío o lluvia es una incomodidad. En el interior aprovechan es exceso el espacio, lo que hace que poco a poco y conforme se va llenando el comedor, el ruido se va haciendo insoportable, obligandonos a subir el volumen y quitando el efecto placentero de la conversación de los locales silenciosos.

Entrando ya en el tema culinario: No se complican mucho en estos días y la carta deja paso al menú navideño que por 36 euros se como bien, abundante y variado. Cafe y bebidas incluidas. El vino de la casa era Luzón Petit Verdot, un vino de Jumilla. Con esto consiguen ser mas eficientes y rápidos en el servicio en días de aglomeración. Un detalle a tener en cuenta era la cantidad de las raciones. Eramos un número impar de comensales y los entrantes los traían en dos platos, pero en uno de ellos, las cantidades eran ligeramente superior al otro, con lo que daba la sensación de haber tenido en cuenta esta situación.

Los entrantes constan de una mousse de foie con crema de queso azul, acompañada de cabello de angel y carne de membrillo. La combinación es muy acertada y como podreis ver, la presentación también, aunque la elaboración no es gran cosa. Un salteado de puntitas y gambas con pimiento rojo, las gambas estaban un poco hechas de más, pero muy sabroso. Ensalada tibia de acelgas con huevos rotos, la sorpresa grata de la comida, con queso fresco, ajetes tiernos y bacon.


Dos entrantes más para terminar. Jamón y lomo iberico con tacos de Parmesano, y una ensalada de tomates Raf con atún y olivas.

Para plato principal había gran variedad a elegir. Dos pescados, dorada y bacalao, cuatro carnes: Cordero segureño, chuletas, entrecot de novillo o una de las especialidades de la casa, Cochinillo al tostón. Y cuatro tipos distintos de arroz, con bogavante, con conejo y caracoles, con verduras y bacalao o a Banda.

Solo voy a hablar del arroz a Banda, es el único que he probado. La ración para un hombre con buen saque, parece escasa, aunque si tenemos en cuenta los entrantes que nos hemos comido previamente, es más que suficiente. Muy bueno de sabor y el grano un poco entero. Es mejor que quede así a que se pase de cocción y se haga un arroz pastoso, con una textura desagradable al paladar.

Aun queda el postre, un pastel crujiente de chocolate con helado de caramelo. La pinta que tiene , hace que nos olvidemos de todo lo que hemos comido y deseemos hincarle el diente. Con el primer bocado es suficiente, ya es demasiado para un postre tan empalagoso. Una combinación de chocolate con crema pastelera (un poco caliente), el crujiente lo hace el Peta Zeta rebozado de chocolate que cubre el pastel.

Tras el café vienen los dulces navideños. Un plato con bombones y una cesta repleta de tortas de miel, tortas de Pascua, mantecados, cordiales..... Mi gula me ha permitido probar una torta de miel que me ha hecho lamentar haber probado la tarta y no tener cabida para otra más.

En conclusión, aunque la comida no ha sido muy elaborada, lo degustado ha sido muy satisfactorio. Lástima que el mal ambiente provocado por el bullicio y la mala elección del postre, haya restado puntos a este buen restaurante. También hacer una mención al servicio, chicos y chicas jóvenes que sin el boato de otros restaurantes, han atendido las mesas de manera más que correcta, siempre con una sonrisa y sin un mal gesto. Es un restaurante recomendable, aunque creo que en primavera se disfrutará más. Mi calificación seria de bien, seis sobre diez.



Esta tarde me ha atacado el duende de los remordimientos a la conciencia y ha tirado de mí hasta el parque mas cercano, donde me ha hecho correr durante el tiempo suficiente para quemar ese postre tan apetecible pero tan empachoso.